Apps, ¿pasar por caja o quedarnos con limitaciones?

Tenemos multitud de aplicaciones tanto como para Android, iOS, Windows Phone o BlackBerry OS, pero probablemente podamos diferenciarlas en dos grandes grupos, aplicaciones gratuitas y aplicaciones de pago. La gran duda viene en si merece la pena pagar por aplicaciones cuando casi seguro haya una gratuita similar que nos ofrezca lo mismo.


Pagar por una aplicación es algo que a todos nos ha echado para atrás en un principio. ¿Por qué pagar, pudiendo tener una parecida gratuitamente?

Aplicaciones gratuitas:

Las aplicaciones gratuitas a menos que sean sin ánimo de lucro (Por ejemplo como Telegram), casi siempre vienen acompañadas de publicidad dentro de la misma o de transacciones In-App purchase como en la mayoría de juegos gratuitos. Es su forma de crecer y poder traer mejoras nuevas a la misma. Esto para las aplicaciones gratuitas generalmente.

Por otro lado existen aplicaciones gratuitas cuyas limitaciones son simplemente una versión temporal de prueba (como es el caso de la versión gratis del reproductor Poweramp para Android, del que ya os hablé aquí), estas aplicaciones disponen en su mayoría de una versión de pago aparte de la misma, ya completa o desbloqueada, de pago.

Aplicaciones de pago:

En el otro extremo, tenemos las aplicaciones de pago. Sí, nos cuestan dinero, pero gracias a que mantenemos la aplicación con la compra, éstas no necesitan mostrarnos publicidad, por lo que la aplicación es muy limpia, y también prescinden de las transacciones In-App purchase o micropagos para darnos acceso completo (en su mayoría).

Esto para cada uno puede merecer o no la pena, antes de comprarla, debemos pensar si nos va a amortizar el dinero el uso que le vamos a dar. Si realmente queremos esa aplicación por lo que sea, o si sólo algunas de sus funciones.

También debemos tener en cuenta que no sólo estamos pagando por poder usar dicha aplicación, sino que parte de ese dinero va para el desarrollador, para que pueda seguir creando apps de calidad y mejorando la que hemos adquirido.

Por último (Y digo último porque siempre es lo que primero se mira), el precio. Hemos de tener en cuenta si una app nos parece que tiene un precio excesivo. Personalmente los 89 céntimos que valen las aplicaciones más baratas están justificados en casi todas ellas, y no me parece un precio por el cual echarse para atrás.

Veredicto:

Mi opinión es que descargueís las apps que queráis, sean gratis o no. Personalmente uso bastantes aplicaciones en mi día a día, y sólo he comprado tres de ellas. El reproductor que os menciono más arriba, porque me paso casi todo el día escuchando música, un teclado bastante más potente que el de serie, y la versión pro de un centro de control. Con esta última tuve una experiencia ayer cuando fui a reinstalarla tras resetar a fábrica el móvil, y me encontré con que la habían retirado de Google Play, desconozco el motivo. Sin embargo, encontré el instalador de la misma por internet y como esperaba, automáticamente se desbloqueó al reconocerme la compra.

Lo mismo puedo aplicar para los Tweaks de Cydia, hay algunos que mejoran muchísimo nuestra productividad, ¿Realmente no pagaríamos 1 o 2 euros por él? Os invito a que antes de descartar una aplicación sólo porque sea de pago, penséis en si realmente merece la pena.
"Si algo cuesta dinero, por algo será".

Publicado por: Pedro Adame Vergara

Coordinador del Blog iSenaCode. Soy un gamer por naturaleza y experto en Windows. Soy el experto de iSenaCode en todo lo relacionado con el mundo del PC.


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